Cuentan que hubo una vez un chico y una chica que se quisieron tanto que ella decidió darle su corazón.
Él lo sostuvo entre sus manos como si fuera el mayor regalo durante mucho tiempo, pero de repente empezó a hacer frío, y el chico se fue volviendo helado y sin querer congeló aquel corazón.
Tanto lloraron cuando vieron lo ocurrido, que el corazón gélido se le escurrió de entre las manos , cayendo al suelo y partiendose en mil pedazos, miles de cachitos de hielo ... y como dicen Piratas... como lágrimas en la lluvia se fue...
Dicen los que los conocían, que aquel corazón pasó a formar parte del mar, y que ahora no está en ningun sitio fijo, sino que viaja acariciando la arena de todas las playas a las que va.